Un caso reservado exclusivamente para el ingeniero que una vez salvó Roma.
Ábrelo si te atreves, José Manuel.
Un detective sabe que las cifras nunca mienten. Hoy Roma
te concede tantos años de gloria como indica esta cuenta:
MMXXVI − MCMLXXXI
Escribe el resultado en número para romper el primer sello del expediente.
Testigos declaran haberte visto en el foro romano sosteniendo una taza
humeante, negra como una conspiración senatorial, sin la cual
ningún acueducto se ha reparado jamás ni ninguna reunión de las 9 AM ha sobrevivido.
¿Qué bebida sostenías, ingeniero?
No hay caso de detectives sin una palabra final que abra la caja fuerte.
Esta la conoces bien: es lo que recibe quien resuelve todos los enigmas
de un buen cumpleaños. Una sola palabra:
lo que se entrega envuelto, con lazo, y hace ilusión.

Sin Vergüenza
letra completa
Torrevieja. Mar. Un cortado.
José Manuel mira el horizonte.
Todos creen que sueña con las vacaciones.
Pero no… ¡Sueña con Imperios!
— ¿Otra vez, José? ¿Pensando en mí?
— Después. Primero… Roma.
¡SIN VERGÜENZA!
José Manuel toma un sorbo,
frente al puerto y frente al sol.
Todos miran a la playa,
él ve al César en visión.
Tiene kayak, tiene montañas,
gimnasio y buena salud.
Pero Roma lo persigue…
como una vieja obsesión.
¡SIN VERGÜENZA!
— ¡¡José Manuel!! ¡El Imperio se derrumba!
— ¿¡Otra vez!? ¡No me jodáis! ¡Dejadme ya en paz!
¡SIN VERGÜENZA!
¡¡José Manuel!! ¡¡José Manuel!!
¡Sálvanos otra vez!
Si se cae el Imperio…
¡Tú ya sabes qué hacer!
¡SIN VERGÜENZA!
Aparece en plena Roma,
con el vaso todavía.
Un soldado lo señala:
«¡Ese no es de por aquí!»
— ¿Quién eres?
— Inspector.
— ¿Inspector de qué?
— De tu madre.
¡SIN VERGÜENZA!
Mira puentes, mira termas,
mira el foro imperial.
«Esto aguanta un invierno…
dos ya empiezan a temblar.»
Saca planos. Da consejos.
Todos gritan: «¡Qué animal!»
Él sonríe por dentro…
todo era improvisar.
— ¿Cómo subimos el agua?
— No la subís… baja sola.
— ¡¡¡OOOOOH!!!
¡SIN VERGÜENZA!
Prueba vino. Prueba queso.
Todo parece genial.
Pregunta luego por café…
Y nadie sabe de qué hablar.
— ¿Qué es café?
— Ahora entiendo… por qué cayó el Imperio.
¡SIN VERGÜENZA!
Roma vuelve a respirar.
Todo empieza a celebrar.
César quiere hacerle un templo,
una estatua monumental.
José levanta su vaso.
«Ahora sí puedo descansar…»
— ¡No… ¡Otra vez no! ¡¡Aaaaaah!!
Otro portal. Otro siglo. Otra avería.
¡ТОВАРИЩ!
Fábricas paradas.
Luces sin brillar.
Cinco ingenieros gritan:
«¡Esto va a estallar!»
José mira los cuadros.
Mira todo alrededor.
Se rasca la barbilla…
«¿Quién hizo esta chapuza?
¡Os envío al gulag!»
¡SIN VERGÜENZA!
— ¡Товарищ! ¡No funciona nada!
— Eso ya lo había visto…
Un relé del otro lado.
Tres cables sin razón.
Un tornillo haciendo de fusible…
¡Pura imaginación!
José casi dice un taco,
pero logra respirar.
«¡La madre que os parió!»
Se pone a trabajar.
¡SIN VERGÜENZA!
Dos fusibles.
Un destornillador.
Cinco golpes.
Y arrancó el motor.
Vuelven luces. Vuelven trenes.
Todo empieza a funcionar.
Hasta el jefe del Partido…
empieza a celebrar.
¡ТОВАРИЩ!
— ¡Héroe de la Unión Soviética!
— ¿El premio trae un cortado?
¡SIN VERGÜENZA! ¡ТОВАРИЩ!
— ¡Misión cumplida!
— ¡Cinco minutos! ¡Solo quería cinco minutos!
¡¡José Manuel!! ¡¡José Manuel!!
Si un imperio va a caer…
¡Llamadlo otra vez!
Con un plano,
un destornillador…
¡y un cortado, por favor!
¡SIN VERGÜENZA! ¡ТОВАРИЩ!
¡AVE, José Manuel! ¡Nuestro Salvador!
Torrevieja.
El mismo banco. El mismo mar.
El cortado… todavía caliente.
— ¿Y ahora qué piensas?
— Que Roma estuvo muy bien…
pero esto… no lo cambia ningún imperio.
Nos esperan el mar, el kayak,
mis amigos… y tú.
— ¡¡José Manuel!! ¡Roma te necesita!
— … ¿Ya tenéis café?
— No.
— Pues cuando inventéis el café… me llamáis.
¡SIN VERGÜENZA! ¡ТОВАРИЩ!
¡FELIZ CUMPLEAÑOS, JOSÉ MANUEL!
Querido José Manuel,
Aquí tienes una canción humorística y épica, con un poco de arte y mucho cariño, hecha especialmente para ti. Espero que te haga reír tanto como a mí me hizo reír escribirla, y que puedas volver a ella dentro de un año, de diez, o cuando Roma te vuelva a llamar.
Cuarenta y cinco años se merecen algo que no se rompa, no se pierda ni caduque — así que este expediente vivirá aquí para siempre. Estoy muy feliz de tenerte como amigo.
— Anna maestra de sonidos, rimas y conspiraciones menores
El expediente tiene una segunda parte que no cabe en una pantalla: un caso de verdad, en papel, con enigmas que tendrás que resolver con tus propias manos. Te llegará pronto, en cuanto podamos vernos. Mantente alerta, detective.